Contacto y Caricias ¿terapéuticos?
Tanto antropológicamente, como desde el punto de vista científico se han hecho observaciones muy importantes respecto al impacto del contacto en el desarrollo de los seres vivos, desde las observaciones de Charles Darwin respecto al rubor, el contacto corporal y las demostraciones de amor en diversas especies, hasta Rene Spitz, quien ha estudiado la importancia del contacto materno en el desarrollo de habilidades básicas para la supervivencia en la especie humana, como las involucradas con los aspectos motor, afectivo, del lenguaje y del desarrollo intelectual.
Históricamente podemos hablar de manifestaciones de la importancia del contacto en diversos pueblos antiguos como las danzas de contacto colectivo, carnavales, Bacanales en distintos pueblos y épocas, que tienen el carácter de ceremonias de Renovación de la Vida. También consideremos que con los grandes maestros y guías espirituales de la historia de la humanidad, así como en la tradición chamánica, los rituales de sanación siempre involucran la “imposición de manos sobre los enfermos”. Tradiciones eróticas de culturas milenarias como en la India, siempre han tenido en cuenta el contacto como parte fundamental de bienestar, hasta hacer de ello un arte, el Kamasutra.¿Realmente es bueno para la vida ser tocado, ser acariciado?Cuando un toque se encuentra en armonía afectiva, en presencia de la ternura, y pleno de significado, se convierte en caricia y la caricia es altamente favorable para la vida en muchos aspectos.A nivel de la percepción propia la caricia nos otorga la oportunidad de hacernos concientes de nuestro cuerpo como una fuente de placer, activando, movilizando y reforzando nuestra identidad y de manera importante nuestra autoestima, al permitirnos reconocernos como sujetos deseables. La piel es el órgano que nos aisla del medio externo, pero es también aquello que nos permite proyectarnos, fundirnos con el mundo y lo que nos da nuestra percepción de límite. Una percepción de estos límites distorsionada produce insensibilidad tanto corporal, como emocional.A nivel de la emociones ser acariciado reduce drásticamente los niveles de ansiedad y de represión, además disminuye de forma importante las pulsiones de autoritarismo y es una invitación para abrirnos a la posibilidad de ejercitar nuestra capacidad de dar y recibir afecto; a través de la caricia creamos el flujo energético vital entre el amor y la sexualidad, cuando somos acariciados experimentamos amor, ternura, alegría. La caricia refuerza también nuestra tendencia a crear vínculos comunitarios y eleva nuestra conciencia ecológica al sensibilizarnos con el hecho de estar vivos.Existencialmente la caricia promueve un sentimiento de libertad, nos invita a entrar en la profundidad de la entrega, de “estar” con el otro; orgánicamente una piel acariciada se torna turgente y exquisita. Con todo esto podemos concluir que un cuerpo que no es acariciado muere lentamente.Rolando Toro Araneda, psicólogo, antropólogo y poeta Chileno, creador del sistema Biodanza define el acto de ser acariciado de la siguiente forma:“La caricia es un acto pleno de consistencia en la dialéctica del dar y recibir. En la caricia hay siempre un compromiso corporal. Es un acto de intimidad por excelencia.Su dinámica es un circuito palpitante de reciprocidad, buscando el deseo de darla y recibirla”.
La propuesta de las terapias que involucran el contacto es lograr a través de este, desarrollar la capacidad de irradiar nuestra identidad a través de cada parte de nuestra musculatura y nuestra piel, en coherencia con una intensión afectiva que “contenga” genuinamente y nos permita establecer vínculos nutritivos y auténticos con los seres que nos rodean y con el Universo, de manera íntegra.La reciprocidad del contacto despierta progresivamente emociones eróticas y afectivas. El contacto se transforma en caricia.
Existe actualmente una propuesta a nivel de la educación que debieramos impartir tanto a niños como a adultos en lo que se refiere al contacto en feedback, pues esto favorecería en gran medida los circuitos de comunicación humana.